MUJERES DE DULCES MANOS, TRANSFORMANDO CACAO EN CHOCOLATE

Comprar un chocolate en una bodega, o comer los deliciosos postres de chocolate es algo relativamente cotidiano y norchocolatemal, y casi siempre ocurre que no reparamos de dónde provienen los insumos de estos productos. Adquirir productos alimenticios en general es algo tan cotidiano que no somos conscientes que casi todo lo que consumimos proviene de nuestra biodiversidad. En el caso del chocolate, el recurso natural básico es el cacao, fruto de un árbol milenario y legendario de las culturas prehispánicas de Centro América.

El nombre científico del cacao es “Theobroma cacao”, y proviene del griego Theobroma, que significa alimento de los dioses, y cacao que proviene de la palabra nahua (etnia indígena centroamericana) Cacahuatl, que significa comprar o intercambiar; pues en la antigüedad los granos eran utilizados como moneda. Como se puede ver la connotación que tiene la palabra cacao es de exclusividad y valía.

En la actualidad, el cultivo de cacao se ha convertido para muchas familias del interior de nuestro país en una buena alternativa económica, ya que el mercado lo cotiza a un buen precio, en comparación a otros productos; y su producción en campo es permanente durante 30 o 40 años. En diversos puntos del país hay gratas experiencias de proyectos de desarrollo en torno al cacao. Sin embargo, aún son pocas las familias que le dan un mantenimiento y dedicación a sus cultivos y a su producción.

En el valle del Pichis Palcazú, en la provincia de Oxampampa, en la amazonia de Cerro de Pasco, Pronaturaleza, está implementando el proyecto “Desarrollo de la oferta productiva de cacao en selva central, con la puesta en valor del germoplasma nativo, para una mayor competitividad, articulación comercial e impacto socioeconómico”.  Este proyecto presenta diversos componentes, uno de ellos es elaborar chocolate y otros derivados con marca, y vender a mercados especializados de cacao nativo con valor agregado, y tiene además un plus especial: es implementado por mujeres. Muchas de ellas son madres de familias que se dedican al cultivo de cacao, y que han encontrado en la asociatividad, a través del Comité de Transformadores de Cacao perteneciente a la Asociación de Pequeños Productores Agroecológicos Laguna Raya (APPALAR), una forma de aportar económicamente a la mejora de su calidad de vida y la de sus familias.

Este comité está integrado por mujeres yanesha y su participación es digna de resaltar, pues a pesar de sus labores domésticas y de la idiosincrasia local, ellas participan activamente en la sesiones de capacitación e incluso de pasantías con la finalidad de mejorar sus conocimientos y habilidades en torno a la transformación del cacao. Como parte de este componente, Pronaturaleza ha apoyado a este grupo de mujeres equipándolas con un módulo para la elaboración de chocolates, bombones y otros subproductos. Están próximas a lanzar su marca y ya cumplieron con tramitar su certificado sanitario, licencia de funcionamiento, carnet de sanidad de sus operadoras y han empezado a vender sus productos en ferias locales.

Una de las experiencias más gratas para ellas ha sido visitar diversas plantas transformadoras de cacao en la ciudad de Lima como parte de su capacitación. De este modo visitaron las empresas Shatell Chocolate, Helados Gourmet Casa Blanca, Algarrobos Orgánicos del Perú S.A.C., Chocomuseo y XOCOLALT.

Es necesario mencionar que la Empresa Algarrobos Orgánicos del Perú S.A.C. y APPALAR han firmado un acuerdo comercial de compra – venta del cacao procedente de las parcelas cacaoteras de los valles del Pichis y Palcazú.

De este modo, Pronaturaleza promueve la participación de la mujer en sus proyectos, teniendo en cuenta que la mujer rural es depositaria de conocimientos y habilidades ancestrales propias de su cultura, sea amazónica o andina, y por lo tanto tiene un acercamiento especial a los recursos de la biodoversidad.

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