El riesgo de Inambari
(…) El ingeniero José Serra, de la ONG ProNaturaleza, explica que uno de los argumentos del gobierno para respaldar la construcción de Inambari, a cargo del consorcio Egasur –conformado por OAS, la empresa que construyó el Metropolitano en Lima, la estatal Eletrobrás y Furnas- es que la energía hidroeléctrica es barata si se la compara con otras formas de generación como la eólica (viento) y la solar. “Pero el razonamiento estatal es erróneo, ya que la energía hidroeléctrica es barata sólo si no se consideran los costos ambientales”, precisa Serra.
En el libro “Amazonía peruana en 2021”, del ingeniero Marc Dourojeanni, el abogado Alberto Barandiarán y el antropólogo Diego Dourojeanni documentan los efectos socioambientales. En principio, precisan que Inambari, de concretarse, será una central hidroeléctrica “de embalse”, es decir detendrá el caudal del río, provocará el almacenamiento de sus aguas en una laguna artificial y propiciará su caída desde más de 200 metros. En cuanto al impacto en el ecosistema selvático, calculan que la laguna incrementará la emisión nacional de gases de efecto invernadero (metano y dióxido de carbono, responsables del Calentamiento Global) en 5.9 %, que el lodo acumulado cuando la central deje de operar –al cabo de 80 años– será equivalente a relaves mineros con contaminantes químicos, y que los 300 kilómetros de líneas de transmisión de electricidad (red de cables) que se extenderán hacia el Brasil generarán una deforestación de 6 mil hectáreas de nuestra amazonía.
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